Espécimen #16 "¡Error, cosplay derribado!"

 En esta ocasión rescato de aquí el primer espécimen de los clasificados como Especímenes Bromistas, una subespecie tan rara que cuando una se la encuentra jamás se cree que lo sea. De hecho, por si suscita curiosidad al lector, todavía pueden verse los comentarios originales en la publicación.

El espécimen bromista se caracteriza por parecer, cuando se nos presenta, ser un espécimen explosivo de los más violentos, sin ningún tipo de preámbulo aparece directamente con una explosión de verborrea que parece ser para el espécimen en cuestión muy gratificante.
Son seres con cierta tendencia al insulto o a la explosión de opiniones no pedidas. Otros expertos clasifican a estos seres como Especímenes Cientifistas o como Especímenes Expertos, pues parecen ser criaturas que conocen a la perfección cualquier tipo de cuestión o tema. En cuestión de frikismo podemos encontrarnos muchos de estos Expertos, o al menos así hemos podido comprobarlo.
El espécimen en cuestión jamás detendrá su explosión de opiniones y comentarios, mucho menos si la víctima responde de una manera que no sea claramente agresiva. Contra estas explosiones no parece funcionar nada que no sea otra explosión, por mucho que la víctima quiera evitarlo.
Pero... ¿Qué es lo que sucede entonces?¿Qué es lo que hace un Espécimen Bromista tras verse acorralado ante un ataque de su víctima, que se rebela ante esa actitud poco respetuosa? Lo que pasa a continuación es lo que hace que se gane esta clasificación específica.
El espécimen en cuestión, ante el ataque, no ve otra salida más que la de retirarse, intentando mantener su dignidad intacta, buscando cualquier manera de rodear de algodones su delicada piel ante los implacables ataques de su víctima. Utilizando la técnica habitual de un Espécimen Voltereta, intentará señalar a la víctima como culpable de lo sucedido, indicándole una y otra vez que ha sido una cuestión de maltinterpretar la situación. Intentará, con un perfecto gaslighting, hacer creer a la víctima que el problema está en su cabeza y no en las acciones cometidas por el espécimen.
Porque al final, señores, todo era una simple broma que ella no supo captar.
Oh, sí, muy gracioso.

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